Hoy participé, como todos los años, de la Marcha del Silencio.
A 50 años del asesinato del Toba Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, reafirmamos el compromiso con la democracia, la verdad y la memoria.
Estar en esta marcha es, para mí, una responsabilidad política, social y ciudadana. Porque esta no es una causa de partidos, es una causa del Uruguay entero.
Desde nuestro lugar, también como blancos, tenemos la responsabilidad de defender la convivencia democrática y trabajar juntos para que Nunca Más el odio y la violencia le ganen a la libertad.
